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CONDUCTA ASERTIVA
Lo que no decimos y transmitimos

CONDUCTA ASERTIVA

CONDUCTA ASERTIVA

(No te dejes manipular)

ACTITUD AFIRMATIVA

Asertividad. La relación más sana

• Ser asertivo significa desarrollar una actitud afirmativa.

• El individuo asertivo distingue claramente entre lo que es y lo que no es, pero sin hacer de este comportamiento una imposición sobre los demás.

• Las dudas que impiden actuar por miedo o timidez no forman parte de su carácter.

• Es negociador, paciente y con un alto grado de autoestima.

Estamos rodeados de personas que ignoran o desestiman su propia fuerza y se creen inferiores. Son los que piensan que es imposible expresar emociones, tan íntimas, como la cólera o la ternura. Se inclinan humildemente ante los deseos de los demás y, a fuerza de reprimirlos suyos, terminan por no sentirlos. Instalados en un permanente clima de inseguridad, cualquier acto cotidiano se convierte en una gesta insalvable. Carentes de autosuficiencia viven la vida según las reglas de los otros… A fuerza de reprimirse, terminan por no saber quiénes son, qué sienten o qué quieren.
Por el contrario, otro tipo de gentes, ostentan una personalidad excitativa –o activa – sin temor a sus sentimientos. Actúan por la fuerza avasallando a su entorno y victimizando al débil.
Los dos extremos de conducta desembocan en el mismo cuadro: falta de desarrollo personal e inseguridad, así como algunos síntomas psicosomáticos y otros más físicos, como migrañas e impotencia.

SE CÓMO CAMBIAR DE ACTITUD

La justa medida se consigue con una nueva técnica conocida como Aprendizaje Asertivo. Propone enseñamos una comunicación profunda con quienes convivimos, un enfoque activo en la vida y un dominio sobre nuestra persona.
«Mi mujer siempre se sale con la suya, y lo peor no es eso: cuando le voy a pedir explicaciones, yo mismo termino dándole la razón». En todos los ámbitos nos encontramos con ejemplos similares, personas que digan lo que digan siempre exigen la aclamación general mientras otras hacen lo imposible para abrirse paso sin ningún éxito. Según sean las características de cada relación, tendemos a romper el equilibrio –asertivo – adoptando comportamientos de agresión o sumisión.

El comportamiento agresivo (lobo), impone sus derechos, deseos, opiniones y sentimientos, pisoteando el respeto y la dignidad de los otros. Pretende ganar a toda costa, sin importarle la humillación del prójimo. Las frases que definen esta conducta son: «esto es le que quiero», «lo que tú quieras no me importa». «aquí hablo yo, tú te callas», «no vales nada».
El arquetipo sumiso (cordero) apenas expone sus opiniones y sentimientos, no defiende sus derechos, arriesgándose a que no los tengan en cuenta y los violen. Cambia su dignidad por una mirada de reconocimiento y tiene auténtico pánico al «qué dirán». Con la palabra y el gesto, transmite mensajes como: «siempre estoy a tu disposición’, «soy muy poca cosa», «decide tú por mí».

TIPOS DE COMPORTAMIENTO DE LOS SERES HUMANOS

A grandes rasgos, el ser humano adopta tres tipos de comportamiento: sumiso. (cordero), agresivo (lobo) e «ideal, (asertivo). Estas son sus características

CORDEROS

Así se muestran:

• Evitan la mirada del interlocutor.
• Conversación poco fluida y en voz baja.
• Rasgos faciales tensos.
• Presentación de dudas y quejas continuas.

Así piensan:

• «Es mejor que decidan por mi».
• «Debo sacrificarme si quiero que me aprecien».
• «Si digo lo que pienso, qué van a pensar de mi».

Así sienten:

• Ansiedad, estrés, angustia, depresión.
• Baja autoestima.
• Constante sensación de culpabilidad.
• Impotencia.

LOBOS

Así se muestran:

  • Mirada directa y desafiante.
  • Hablan a gritos aunque persuadan a media voz.
  • Tienden a invadir el espacio ajeno con gestos y expresiones corporales.

Así piensan:
• «La vida es un juego y ahora yo tengo las mejores cartas».
• «Si yo no piso, me pisan a mí
• «Ante la duda, mano dura».

Así sienten:
• Falsa sensación de control y bienestar.
• Miedo obsesivo a perder el mando.
• Desconfianza y soledad.

 

ASERTIVOS

Así se muestran:

  • Mirada apacible y directa.
  • Conversación fluida que invita al diálogo.
  • Volumen de la voz acorde con la situación.
  • Expresión corporal suelta y retajada.

Así piensan:
• «Digo lo que siento aunque no te guste».
• «Tengo derecho a cometer errores».
•«Por más que se empeñen, no discutiré».
• «Tus derechos me importan igual que los míos».

Así sienten:
• Seguridad ante las relaciones más difíciles.
• Alta autoestima.
• Reflexivos.

ENTRE LOBOS Y CORDEROS

La persona en la que predomina la conducta asertiva se libera del conflicto «entre lobos y corderos» cuidando meticulosamente tanto el terreno propio, como el ajeno. Si ésta es la opción ideal ¿por qué nos complicamos tanto?
Diversos aspectos influyen. Castigos y desprecios ante reacciones asertivas espontáneas nos cohíben pan el futuro. La ansiedad en situaciones asociadas a experiencias negativas a veces impide la respuesta adecuada. Una enseñanza religiosa o cultural mal asimilada También contribuye a que la persona ignore sus derechos.
El entrenamiento asertivo debe proporcionar soluciones o alternativas a cada uno de los tres niveles. «heridos. (cognitivo, emocional y motórico) que integran la conducta. Con frecuencia nuestras ideas fijas (cómo pensamos) nos impiden formular la respuesta deseada. Mediante un proceso de observación. identificación y análisis de nuestro comportamiento podemos obtener el antídoto de nuestros pensamientos irracionales para aplicarlo a nuestra vida cotidiana.
La ansiedad y otros trastornos emocionales (cómo nos sentimos) pueden ser eliminados o mejora-dos mediante técnicas físicas: ejercicios de respiración, relajación, meditación…
En ocasiones, reaccionamos desproporcionadamente o nos quedamos bloqueados ante ciertas situaciones por falta de recursos. Nuestra respuesta extrema puede ser orientada hacia la conducta asertiva mediante el aprendizaje de estrategias o habilidades sociales. ¿Cuáles son estas habilidades?
Existen frases recurrentes para sacarnos de un apuro. Sólo hay que aprender a elegir la respuesta más conveniente en un momento determinado:
• Respuesta positiva: expresamos en el momento oportuno algo positivo de la otra persona: «llevas un vestido precioso»…..«te mereces un abrazo.
• Respuesta empática: hacemos respetar nuestros derechos mientras mostramos sentimientos negativos: (ante unos vecinos ruidosos) «tal vez no sepáis que cuando oigo vuestros gritos me pongo muy nervioso. Os ruego que no hagáis tanto ruido.»
• Respuesta progresiva: cuando nuestra asertividad no funciona con alguien que se empata en vulnerar nuestros derechos, hay que insistir con paciencia y sin agresividad. «Te ruego que no me grites (…), ¿tienes dificultades para hablar normal? (…), lo siento si sigues así no podré seguir escuchándote».
• Respuesta confrontativa: aclara situaciones ambiguas que amenazan nuestros derechos: «recuerda que según lo acordado, tú te encargabas de hacerlo, ¿te ha ocurrido algo? (…) ¿entonces, por qué no lo hiciste? Por favor, ponte en ello en cuanto puedas».
• Respuesta subjetiva: es más complicada, ya que podemos elegir varias opciones. Se puede optar por describirla conducta que no deseamos de otra persona («cada vez que hurgas en mi armario….»). O por expresar nuestros sentimientos negativos («me sienta fatal porque lo encuentro todo revuelto….»). O por exponer la conducta que deseamos («si me pidieras la ropa que necesitas…»). Por Último podemos darle la vuelta y describir las consecuencias positivas que obtendremos («los dos ahorraríamos tiempo y no tendría que enfadarme»).
Estos modelos no deben tomarse como patrones rígidos. Cada ejemplo, por simple que parezca, nos ofrece un valioso mecanismo que nuestro ingenio puede adaptar a cientos de situaciones cotidianas.

ENTENDERSE CON PALABRAS

La persona asertiva, cuando se expresa, asevera. Pero lo hace con propiedad, seguridad, sencillez y de un modo amable. Todavía, en algunos ambientes, se confunde el entrenamiento asertivo con la mera adquisición de técnicas para alcanzar objetivos personales o profesionales, sin reparar en las consecuencias que deparan sus métodos agresivos.
Ser asertivo no implica ser agresivo. Aunque nadie es genuinamente asertivo, cuatro son las características que nos definen cuando tendemos al equilibrio: la libertad para manifestamos; nuestras palabras, actos y gestos denotan «éste soy yo y esto es lo que siento, pienso y quiero». La comunicación con gente de cualquier nivel afectivo —amigos, desconocidos o enemigos— en un tono franco, abierto y adecuado. La proyección positiva ante la vida: vamos tras aquello que deseamos, al contrario que la persona pasiva, que aguarda a que las cosas sucedan. Asimismo, actuamos de un modo que juzgamos respetable; sabemos que no siempre podemos ganar y aceptamos nuestras limitaciones, tras intentar las cosas con todas nuestras fuerzas. Una persona asertiva no recurre a la agresividad. Tiende a la paciencia, pero con tozuderia. Por ejemplo, repite el mismo argumento, con mucha calma, las veces que sean necesarias para que el interlocutor se percate de su derecho o da la razón a alguien que se empeña en criticarnos reiteradamente sin intención de dialogar.
Cuando no somos capaces de dar una respuesta adecuada a la persona que nos reta con sus criticas, la persona asertiva demora el diálogo («si te parece bien lo hablamos en otro momento, necesito descansar»). O bien, antes de que se produzca la discusión, o ésta vaya a más, desvía su argumento hacia una reflexión objetiva sobre lo que puede ocurrir si siguen hablando («mira, esta cuestión ya la hemos discutido otras veces y no hemos llegado a nada. Si seguirnos hablando vamos a sacara relucir los trapos sucios que no vienen a cuento ¿no te parece?»).
Saber lo que sentimos no es suficiente, debemos aprender a expresarlo. La conducta asertiva emerge dando paso a una libertad que nos lleva a conocer nuestros derechos, hacer algo al respecto y hacerlo en un clima de lucha por nuestra libertad emocional. La asertividad auténtica se acerca más al arte que a la técnica y, sin perder de vista sus metas, considera a los demás como iguales a uno
mismo, imprescindibles en el camino de ser persona..

FIN